
el amor procrea cosas bellas, y a través de ellas se hace inmortal.
No hay tal cosa como mariposas ya. Ni sonrisas, ni latidos rápidos en el pecho. No siento escalofríos, ni veo brillo en mis ojos cuando me miro al espejo. No hay suspiros, ni perfumes, ni imágenes frescas a las que recurrir. Ni noches en vela pensando, ni sueños, ni el sonido de bombeo de la sangre en mis oídos, que escucho cuando siento una emoción muy fuerte.
Y todas esas sensaciones vuelven a mí hoy y me golpean, como desde muy lejos, y me recuerdan cuán alejada estoy ya de sentirlas. Y me piden a gritos que retorne desde este maldito lugar en el que estoy recluida, permitiéndome solo imaginarlas de nuevo , pero ahorrándome el dolor que conlleva conseguirlas.